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domingo, 4 de marzo de 2012

Texto de Apoyo: ARQUITECTURA ORGANICA. ZEVI



La "planta libre" y el espacio orgánico de la edad moderna

Los ideales, la historia y las conquistas de la arquitectura moderna han sido expuestos exhaustivamente por Pevsner, Behrendt y Giedion, y han sido resumidos en Italia en 'el ensayo Storia dell'architettura moderna. Podemos, pues, limitarnos a indicar aquí los caracteres del espacio moderno.
El espacio moderno se funda en la "planta libre:'. La exigencia social que ya no plantea a la arquitectura temas áulicos y monumentales, sino el problema concreto de la casa para familia media, 0 la vivienda obrera y campesina hasta ahora fraccionada en sofocantes cubitos yuxtapuestos, así como la nueva técnica constructiva del acero y del hormigón armado que nos brinda la posibilidad de concentrar los elementos de resistencia estática en un delgado esqueleto estructural, concretan las condiciones efectivas para la formulación de la teoría de la "planta libre". Habréis visto seguramente una casa en hormigón armado en construcción; columnas y suelos se elevan desde las fundaciones hasta la azotea, antes que sea colocado cualquier elemento de pared exterior o interior. La arquitectura ecléctica había recubierto temerosamente esta estructura cristalina con la envoltura mural antigua, a fin de imitar la solidez y la consistencia plástica, que habían sido tan caras a la cultura del Renacimiento. La arquitectura moderna vuelve a proyectar el sueño gótico en el espacio y, explotando con acierto la nueva técnica para realizar sus intuiciones artísticas con extrema adhesión y audacia, establece mediante los amplios ventanales, verdaderas paredes de vidrio, el contacto absoluto entre el espacio interno y el externo.
Las paredes divisorias interiores, que ya no responden a funciones estáticas, pueden adelgazarse, curvarse, moverse libremente, y eso crea la posibilidad de conectar los ambientes, unir entre si los múltiples cubitos .decimonónicos y pasar de la planta estática de la casa antigua a la planta libre y elástica del edificio moderno. En la casa media el salón se funde con el comedor y con el estudio, el vestíbulo se reduce en beneficio de la gran pieza de estar, el dormitorio se achica, los servicios se especializan también con el objeto de conceder mayor amplitud a ese gran ambiente articulado donde vive la familia: el living room. Si esto sucede en la arquitectura urbana ligada y limitada por los vínculos de la estandarización especuladora y de la esclavitud urbanística, en el tema de la casa aislada la planta libre brinda ilimitadas posibilidades de divisiones interiores elásticas, ya sea directamente en el espacio, ya dentro de una malla estructural.
El espacio moderno reasume, pues, la voluntad gótica de una continuidad espacial y de una “descarnadura edilicia", pero no ya como objetivo final dentro del cual se puede insertar el elemento dinámico, sino mas bien como consecuencia de una reflexión social; reanuda toda la experiencia barroca
de las paredes onduladas y del movimiento de volúmenes, pero no 10 hace por ideales estéticos autosuficientes, sino por consideraciones funcionales que se superan en espléndidas imágenes poéticas, sustituyendo la masa de los muros barrocos por tabiques sutiles y ligeros, de vidrio o de delgado material aislante; continua la métrica espacial del Renacimiento en muchos edificios industriales y colectivos, como escuelas y hospitales, y del mismo Renacimiento recobra el gusto por las divisiones modulares, traduciéndolo en los términos del programa edilicio actual. Dentro del marco de las exigencias sociales colectivas, de la técnica moderna, de un gusto que -en parte también por antítesis polémica con la ornamentación aplicada del siglo XIX- prefiere la simplicidad y la esencialidad de los elementos figurativos, muchas conquistas espaciales precedentes encuentran así una nueva fisonomía artística propia. EI movimiento contemporáneo adopta asimismo del Renacimiento y del Barroco la lección de la riqueza expresiva individual. De tal manera que esta arquitectura moderna, que el gran público considera "siempre igual" -posiblemente porque no ha visto ni siquiera un ejemplo de ella, y considera únicamente la arquitectura pseudo-moderna que infesta nuestras ciudades y que de moderno no tiene sino una insignificante y estúpida " falta de decoración"- se diferencia en los distintos países y dentro de estos en escuelas tan numerosas como en los periodos históricos más floridos y fecundos, y se perfila en una pluralidad extraordinariamente rica de maestros.
Las dos grandes corrientes espaciales de la arquitectura moderna son el funcionalismo y el movimiento orgánico. Siendo ambas de carácter internacional, la primera de elIas surge en Norteamérica en la Escuela de Chicago entre 1880 y 1890, pero encuentra su formulación en Europa y su jefe en el arquitecto suizo-francés Le Corbusier; la segunda tiene su mayor exponente en la persona de un genio americano, Frank Lloyd Wright, y se difunde en Europa tan sólo durante el último decenio. Aunque ambas tienen en común el tema del plano libre, lo entienden en forma totalmente distinta: sólo racionalmente la primera, orgánicamente y con plena humanidad la segunda.
Entre las obras cumbres de la arquitectura doméstica de nuestra época, la Villa Savoie de Le Corbusier y Fallingwater de Wright muestran claramente esta diferente actitud de composición, y por lo tanto esta diferente poética . Le Corbusier empieza con una malla estructural, un cuadrado ritmado regularmente por columnas. Dentro de una fórmula geométrico-racional encierra el espacio en cuatro paredes provistas de ventanas continuas. Sólo en este momento empieza el problema de la planta libre. Las divisiones no son estáticas, sino que están formadas por delgadas paredes movibles; en el primer piso se extiende una gran terraza y, gracias a una pared de vidrio que se abre totalmente, el espacio exterior coincide con el interior, hasta, en altura, una amplia rampa, que sube hasta la terraza superior,
rompe el edificio, estableciendo una continuidad entre los distintos pisos. Todo esto se desarrolla en perfecta libertad, pero siempre dentro de un exacto esquema estereométrico.
En el delicioso Pabellón de Barcelona de Mies van der Rohe, el orden de los elementos estructurales permanece rígidamente geométrico pero el volumen arquitectónico se descompone. El espacio continuo se corta por pIanos verticales que nunca forman figuras cerradas, geométricamente estáticas, sino que crean una fluencia ininterrumpida en la sucesión de los ángulos visuales. Estamos ante un desarrollo aun más liberal del tema moderno.
Para Wright la aspiración a la continuidad espacial tiene una vitalidad mucho mas expansiva: su arquitectura se centra en la realidad palpitante del espacio interior, y niega por tanto las formas volumétricas elementales, así como el sentido de altivo desapego a la naturaleza, que se afirma, por el contrario, en Le Corbusier. La planta libre no es para él una dialéctica interior al volumen arquitectónico, sino mas bien el resultado final de una conquista que se expresa en términos espaciales, partiendo de un núcleo central y proyectando los vacíos en todas las direcciones. Es natural, pues, que el drama volumétrico que de ello deriva posea una audacia y una riqueza insospechadas por los funcionalistas y su misma insistencia sobre elementos decorativos, independientemente de su gusto a veces discutible, indica una voluntad de liberación del rigor nudista y deliberadamente autodisciplinador del primer racionalismo europeo.
La arquitectura funcional respondió en América y en Europa a las inmediatas exigencias mecánicas de la civilización industrial; por eso proclamó los "tabú" del "utilitarismo", o sea de la adherencia al fin práctico del edificio y a la técnica, y de la "casa para todos", standardizada y anónima. La arquitectura orgánica con Wright en América, con Alvar Aalto, los suecos y los jóvenes italianos, responde a instancias funcionales más complejas: es funcional no solamente respecto a la técnica y a la utilidad, sino también en relación a la psicología del hombre. Su mensaje post-funcionalista es la humanización de la arquitectura.
Debido a ese intento, ha sido erróneamente tomada por un movimiento "romántico"; y hasta hay quienes hablaron de la fatalidad de un moderno periodo barroco después del racionalismo funcionalista. En una simplificación histórica de lo más superficial, se ha dicho que así como después de los templos griegos de Pericles (racionales) vino el helenismo (barroco), después de los monumentos del imperio (racionales) el barroco de la decadencia romana, después del románico (racional), el gótico (romántico), después del intelectualismo renacentista llega el barroco de los siglos XVII y XVIII, y mas tarde el neoclásico, y luego los movimientos románticos del mil ochocientos, así, por una fatal ley histórica, después del racionalismo funcionalista debe venir necesariamente el romanticismo orgánico. En realidad todo ello es un razonamiento disparatado, que pasa por lo alto un hecho que nada tiene de romántico, sino que es, por el contrario, de naturaleza científica: el nacimiento de la psicología moderna. La reiterada formula funcionalista de la "máquina para habitar" refleja esa ingenua interpretación mecánica de la ciencia como una verdad fija, lógicamente demostrable, matemáticamente indiscutible e invariable. Ese es el viejo significado de la ciencia, que ha sido reemplazado en nuestro siglo por lo otro nuevo, más relativo, elástico, articulado. El espíritu científico arroja hoy su luz sobre todo el campo irracional del hombre, descubre y libera los problemas colectivos e individuales del inconsciente, y la arquitectura, que en veinte años de funcionalismo se ha puesto al día con respecto a la cultura científica y técnica de un siglo y medio, se abre y se humaniza, no por romántica arbitrariedad, sino por el natural progreso del pensamiento científico. Si por un lado el problema del urbanismo y el de las masas obreras proletarias que entran en la vida política, llevo a los funcionalistas a la heroica lucha po la casa mínima, por la estandarización, por la industrialización de la construcción, es decir, llevó a resolver los problemas cuantitativos, por el otro, la arquitectura orgánica sabe que, si el hombre posee una dignidad, una personalidad, un mensaje espiritual -si se diferencia de un autómata-, el problema de la arquitectura es también un problema cualitativo.
El espacio orgánico es rico en movimiento, en indicaciones direccionales, en ilusiones de perspectiva, en vivas y geniales invenciones, pero su movimiento es profundamente original porque no tiene por objeto impresionar el ojo del hombre, sino expresar la acción misma de su vida. No se trata meramente de un gusto, de una visión espacial anti-estereométrica y anti-prismática, sino que es la tentativa de crear espacios no solamente bellos en sí, sino también representativos de la vida orgánica de los seres que viven en ese espacio. Si el patrón del valor estético permanece inalterado para las obras contemporáneas tanto como para las del pasado, la cultura poética de la arquitectura moderna se identifica con su planteo social. Una pared ondulada ya no es ondulada solamente para responder a una visión artística, sino para acompañar mejor un movimiento, un camino del hombre. El gusto por una ornamentación que prefiere jugar con la intersección de materiales diferentes (por ejemplo, paredes estucadas al lado de paredes de madera, hormigón armado yuxtapuesto a la piedra natural y al vidrio), el nuevo sentido del color, una nueva aspiración a la alegría que sigue a la severa frialdad de la teórica funcionalista, están determinados por un conocimiento psicológico mas profundo. El hombre, en la diversidad de sus actividades y de su vida, en sus exigencias materiales y psicológicas, en su presencia espiritual, el hombre integral en cuya realidad el alma y el cuerpo hallan su vital conjunción, ese es el centro de la cultura sobre la que nace el arte contemporáneo.
Esta intima exigencia social colectiva e individual que guía e inspira al urbanismo y a la arquitectura moderna, en su origen funcionalista y en su desarrollo orgánico, no puede ser tomada por un motivo materialista o meramente practico. En efecto, es un gran movimiento religioso, que posee una fuerza y una sugestión en nada inferiores a los movimientos religiosos o espirituales que inspiraron la creación de los espacios en las épocas del pasado; un movimiento que tiene un objetivo inmanente porque es humano, pero que afronta problemas no ya de comodidades contingentes, sino de la vida o la muerte de una sociedad en la cual el individuo invoca la libertad y busca desesperadamente una integración de su cultura. Es un movimiento que, en la era atómica, en nombre de un destino humano mas sereno y mas fértil, lanza un llamamiento por una escena física integrada, por un urbanismo y una arquitectura que sean una señal y una promesa o, al menos, un consuelo en nuestra civilización.
También por esta razón hallamos en el espacio orgánico esa cualidad que perteneció al gótico inglés, cualidad que es anti-clasicista en el sentido de que no quiere constreñir al hombre en un edificio definido con cánones fijos e inmutables en el que la única belleza que existe es la del conjunto, sino que glorifica el carácter orgánico del crecimiento, de la variedad, a veces de lo descriptivo. Y, también por eso, es ley de la cultura arquitectónica orgánica la escala humana, el rechazo de toda la arquitectura que se superpone al hombre o que es independiente de él.
Con este mensaje, digno de entrar en nuestro tema ya que su realidad está ya concretada en obras de arte merecedoras de encontrar puesto junto a las obras maestras del pasado, se cierra esta breve reseña indicadora de las edades espaciales.

ZEVI, Bruno, en: Saber ver la arquitectura, Poseidón, pp 100-108

Texto de Apoyo: ADAPTAR EL PROGRAMA A LOS INDIVIDUOS Y NO A LA INVERSA




Hay dos maneras de preparar un programa de enseñanza: me estoy refiriendo en este caso a las escuelas de arte. Hay una manera estática y una manera dinámica. Hay una manera según la cual el individuo se ve obligado a adaptarse a un esquema fijo, casi siempre superado, o en el mejor de los casos en vías de superación, en la realidad práctica cotidiana. Y otra manera que se va formando poco a poco, modificada continuamente por los propios individuos y por los mismos problemas, cada vez más actuales. En el caso de la enseñanza estática, con programas fijos e inamovibles, con frecuencia se llega a crear un sentido de incomodidad y algunas veces incluso de rebelión por parte de los estudiantes. En otros casos el estudiante se da cuenta de la inutilidad de toda protesta encaminada a la adaptación de la enseñanza a sus verdaderos intereses, y sigue el curso sin entusiasmo, o deja la escuela. En el caso de la enseñanza dinámica, los que enseñan estudian un programa de base, lo más avanzado posible y por ello modificables continuamente, de acuerdo con los intereses que emergen de la propia enseñanza. Solamente al final del curso se podrá saber la forma que ha tenido y cómo se habrá desarrollado.
[...]
Bruno Munari al comienzo de las 50 lecciones que impartió en 1967 en el Carpenter Center for the Visual Arts, en Cambridge Massachussetts, por encargo de Harvard University

Texto de Apoyo: ARQUITECTURA ITALIANA DE LA POSTGUERRA 1944-1960



2G N.15
Arquitectura italiana de la posguerra 1944-1960
Luca Molinari, Paolo Scrivano

Tras las particularidades sufridas por la introducción del movimiento moderno en la Italia fascista, la producción arquitectónica del país renace tras la II Guerra Mundial. El movimiento moderno más internacional se combina con una visión más local ligada a una tradición histórica de gran peso y a la construcción en ciudades históricas muy consolidadas. Italia pasa a ser en estos años un baluarte de la arquitectura moderna mundial que prepara el campo de reflexión de todas las posteriores aportaciones de alcance mundial por parte de los teóricos italianos de los años 70.
Edificios para firmas comerciales, agrupaciones de viviendas, edificios públicos de arquitectos como Ernesto N. Rogers y su grupo BBPR, Gardella, Moretti, Ridolfi, Quaroni, Albini, Figini-Pollini o Michelucci que, junto con la pujanza de un diseño italiano que se exporta a todo el mundo o el poder de la prensa especializada italiana como medio de reflexión internacional, hacen de esta etapa de la arquitectura italiana uno de los episodios más fructíferos de la arquitectura europea de la segunda mitad del siglo XX. Obras significativas tales como la torre Velasca de BBPR, el edificio de viviendas "Girasole" de Moretti o los barrios de viviendas de Ridolfi, Albini y Figini-Pollini.
Textos
- Entre continuidad y crisis. Historia y proyecto en la cultura arquitectónica italiana de la posguerra.
Luca Molinari
- Un país más allá de sus fronteras: influencias e ingerencias extranjeras en la arquitectura italiana de la posguerra.
Paolo Scrivano
- Observaciones sobre la arquitectura italiana de finales de siglo
Marco De Michelis

Obras y proyectos
1 N. Aprile, C. Calcaprina, A. Cardarelli, M. Fiorentino, G. Perugini
Monumento de Le Fosse Ardeatine, Roma. 1944-1947
2 Ludovico Quaroni, Mario Ridolfi
Barrio INA-Casa Tiburtino, Roma. 1949-1954
3 Ludovico Quaroni
Poblado, La Martella, Matera. 1951-1954
4 Giancarlo DeCarlo
Viviendas en el barrio A, Spine Bianche. 1954-1957
5 F. Alblni, G. Albricci, BBPR, I. Gardella, L. Castiglioni
Barrio INA-Casa, Cesate. 1950-1954
6 Luigi Figinl, Gino Pollini
Viviendas, Milán. 1954-1957
7 Franco Albini
Museo del Tesoro de San Lorenzo, Génova. 1952-1956
8 BBPR
Torre Velasca, Milán. 1950-1958
9 Roberto Gabetti, Aimaro Isola
Bolsa de Valores, Turín. 1952-1956
10 Ignazio Gardella
Comedor Olivetti, Ivrea.1951-1956
11 Luigi Cosenza
Sede Olivetti, Pozzuoli. 1951-1954
12 Gino Valle
Caja de Ahorros, Udine. 1954-1956
13 Luigi Moretti
II Girasole, Roma. 1947-1950
14 Gio Ponti
Viviendas, Milán. 1957
15 Giuseppe Vaccaro
Iglesia de San Antonio Abate, Recoaro. 1949-1951
16 Giovanni Michelucci
Iglesia de Santa Maria de Lardarello, Pisa. 1956-1959

Texto de Apoyo: EL PROBLEMA DE LA VIVIENDA EN LA ROMA CONTEMPORANEA



BORGATE
Il termine "borgata" deriva dalla parola borgo, con cui si intende una zona periferica o interna della città che non ha la completezza e l'organizzazione per chiamarsi quartiere.
Questa parola, a Roma, non è mai stata legata al significato letterale del termine. Qui, infatti, è stata sempre intesa come abbreviazione di "borgata abusiva". Il termine fu usato per la prima volta nel 1924 quando fu costruita, su un'area malarica, la borgata di Acilia, nonostante già nel primo dopoguerra erano sorte nelle periferie romane misere abitazioni.
Negli anni cinquanta-sessanta non si ritenne nemmeno più necessario usare il termine "abusivo", bastava quello di "borgataro", già di per sé sufficientemente dispregiativo da far ritenere superflua ogni aggiunta.
E, siccome l'esistenza stessa delle borgate suonava come condanna perenne per le pubbliche amministrazioni, negli anni cinquanta l'IACP (Istituto Autonomo Case Popolari) di Roma arrivò a far cancellare la parola "borgata" dalle pubbliche ufficiali dell'istituto.

Anni quaranta
Nel 1945 l'Italia era stata liberata dai partigiani e dalle forze alleate.
- 18 aprile 1945: epilogo della guerra, liberazione dell'Italia da parte delle forze alleate, gravi conseguenze sul piano economico-sociale. L' Italia viene governata dal CNL (Comitato Nazionale di Liberazione) e la Democrazia Cristiana di De Gasperi, forza di centro moderato, assume la guida della coalizione.
- 2 giugno 1946: referendum istituzionale con il quale gli italiani si esprimono a maggioranza per la Repubblica; vengono chiamate alle urne anche le donne. Inizia l'era repubblicana.
- 18 aprile 1948: vittoria della DC guidata da De Gasperi; scelta filo-occidentale con l'adesione, nel 1949, al Patto Atlantico.

Anni cinquanta
Il governo De Gasperi avvia una serie di riforme:
- riforma agraria del 1950;
- istituzione della Cassa del Mezzogiorno;
- legge Fanfani, che da l'avvio ad un piano di edilizia popolare che determina, nei successivi dieci anni, la costruzione di oltre 2 milioni di vani.
- 1951-1961: i rapidi mutamenti del quadro economico e sociale innescano un processo di crescita della produttività; si verifica un vero e proprio boom economico, caratterizzato da un aumento dei consumi, anche voluttari (quali elettrodomestici e automobili utilitarie).
Lo Stato incoraggia lo sviluppo attraverso la riforma del sistema finanziario, il potenziamento dell'IRI (Istituto per la Ricostruzione Industriale), lo sviluppo del settore dell' energia attraverso la nascita dell' ENI (Ente Nazionale Idrocarburi) e l'avvio della costruzione delle reti autostradali.
- 1954: nasce la RAI, la tv di stato, che contribuì a modificare vita e costumi dellla nazione.

Anni sessanta
Lo sviluppo economico determina un vasto fenomeno di migrazione interna verso il nord, lo spopolamento delle zone rurali, con una conseguente crescita a dismisura delle zone urbane e la diffusione del benessere che sollecita ad una maggiore sensibilità per i diritti acquisiti e per la partecipazione democratica alla vita del paese.
L'avvicinamento politico tra democristiani e socialisti genera la formula politica del centro-sinistra, che intensifica il programma di riforme attraverso:
- istituzione dell'ENEL (Ente Nazionale Energia Elettrica);
- creazione di una scuola media unica ed obbligo scolastico fina ai quattordici anni;
- approvazione dello Statuto dei lavoratori, che regola diritti personali e sindacali.
Il nostro paese al termine del secondo conflitto mondiale aveva molti problemi, in gran parte improrogabili. Gli indicatori socio-economici segnavano una situazione di arretratezza e di forte crisi, soprattutto nel meridione. C'erano malattie, la popolazione era ridotta alla fame e i disoccupati erano più di due milioni. La produzione industriale era calata del 70%. La distruzione di ponti, strade e ferrovie rendeva difficili i rifornimenti alimentari. Le merci erano in media 20 volte più care rispetto al 1939 a causa della continua crescita dell'inflazione.
A causa della grande spinta demografica la domanda di alloggi rimaneva elevatissima: una famiglia su dieci mancava di casa e viveva in baracche o in campi profughi, in condizioni antigieniche senza acqua potabile e servizi. A Roma la popolazione residente era passata da circa 1.155.700 abitanti nel 1936 a 1.651.750 nel 1951. Nei quindici anni del dopoguerra immigrarono oltre 360.000 persone e, nel 1960, Roma raggiunse i due milioni di residenti. Al censimento del 1951 risultò che il 6,6 % delle abitazioni erano baracche, grotte, sottoscala e che il 21,9% delle famiglie viveva in coabitazione. I 106.497 alloggi indicati come mancanti nel censimento del 1951 corrispondevano già ad un impegno superiore ai 250 miliardi. In questa situazione gli organi preposti all'edilizia statale, quale l'Istituto Autonomo Case Popolari, si dimostrarono assolutamente inadeguati.
Uno dei primi problemi che l'Italia repubblicana doveva affrontare era, quindi, la costruzione di nuove abitazioni. Il censimento del 4 novembre 1951 rivelava che mancavano a Roma 100.000 alloggi e circa mezzo milione di vani se si voleva raggiungere l'indice normale di 1,1 abitante per vano.
Era, dunque, una situazione di grande emergenza che andava affrontata con strumenti immediati, efficaci ed incisivi. Gli interventi dello Stato, nonostante fosse appena uscito dalla guerra mondiale, furono molti: blocco dei licenziamenti, incentivazione ai lavori pubblici, agevolazioni fiscali per le costruzioni edilizie e finanziamento per ricostruire case ed edifici pubblici. A rendere il fenomeno della disoccupazione in Italia ben più preoccupante che in altri paesi europei contribuiva, inoltre, l'aumento della popolazione che era cresciuta, negli ultimi anni, di oltre cinque milioni.

ATTIVITÁ EDILIZIA ED AUMENTO DEMOGRAFICO
La eccessiva disparità tra i progetti di costruzione e gli effettivi vani che risultano costruiti sta ad indicare il gran disordine che si viveva in quegli anni a Roma. Numerose furono le costruzioni rimaste allo stato di progetto e mai realizzate. Il 28 luglio 1948 venne presentato alla Camera dei Deputati il disegno di legge "Provvedimenti per incrementare l'occupazione operaia, agevolando la costruzione di case per lavoratori", su proposta del ministro del Lavoro, Amintore Fanfani (1908-1999), componente di spicco della Democrazia Cristiana.
Il provvedimento suscitò un aspro dibattito sia in Parlamento che presso l'opinione pubblica. Il piano si ispirava ad una politica economica opposta a quella deflazionista portata avanti dal Ministro Einaudi: nacque infatti come un moderno intervento di welfare state per far fronte al problema abitativo ma anche per assorbire una consistente quota della massa dei disoccupati attraverso un massiccio investimento di denaro pubblico. Per poter raggiungere questo scopo venne creato un ente ad hoc, l'Ina-Casa, che garantisse efficienza e tempi brevi nella realizzazione dei complessi abitativi. Nonostante l'atteggiamento dell'allora primo ministro De Gasperi nel sostenere la concretezza del progetto e l'esigenza che esso venisse approvato senza ritardi e complicazioni, ci furono liti e scontri sia nella stessa DC che in altri settori della politica e dell'economia. La legge venne approvata il 28 febbraio 1949 e divenne nota come Piano Ina-Casa o Piano Fanfani.
A Roma, in particolar modo, il piano Ina Casa è diventato qualcosa di estremamente familiare nel periodo del dopoguerra. Venne diretta con dinamismo da Arnaldo Foschini che affidò i nuovi quartieri Ina-Casa ad alcuni dei migliori architetti romani, come Libera, De Renzi, Ridolfi, affiancati da Ludovico Quaroni e Saverio Muratori e dai più giovani Mario Fiorentino, Carlo Aymonino, Carlo Melograni.
Nell'arco di due settenni di realizzazioni Roma ha potuto assistere ad uno svariato numero di interventi. Tutti i quartieri della città hanno ammirato la nascita di tantissime costruzioni, singole abitazioni, ma anche estesi insediamenti. Inoltre, anche la cancellazione di varie zone piene di baracche, è stato uno degli impegni che l'Ina Casa ha tenuto a prendersi.

QUARTIERI INA-CASA A ROMA
Valco San Paolo [1949-52] - Via Valco di San Paolo, Viale G. Marconi, Via Efeso, Via Tarso
ente appaltante Istituto Autonomo Case Popolari (IACP)
superficie 4.8
ha abitanti 3000
alloggi 440 (vani 2602)

Tiburtino[1949-52] - Via Tiburtina km.7, Via D. Angeli, Via E. Arbib, Via L. Cesana, Via dei Crispolti, via Lucatelli; enti appaltanti Istituto Autonomo Case Popolari (IACP), Istituto Nazionale Case Impiegati dello Stato (INCIS) superficie 8.8
ha abitanti 4000
alloggi 771 (vani 4006)

Tuscolano[1949-52] - Via Tuscolana, Via del Quadraro, Via Valerio Publicola, Via Selilunte, Via Cartagine, Viale Spartaco Tuscolano I (1950-51) Tuscolano II (1950-60) Tuscolano III (1950-54)
enti appaltanti Ministeri Agricoltura, Foreste e Difesa, Istituto Nazionale Case Impiegati dello Stato (INCIS) superficie 35.5
ha abitanti 18000
alloggi 3150 (vani 17000)

Villa Gordiani [1949-52] - Viale Venezia Giulia, Via Rovigno d'Istria, Via Montona, Via Albona
ente appaltante Comune di Roma, Istituto Autonomo Case Popolari (IACP)
superficie 8.8
ha abitanti 12000
alloggi 2000 (vani 10000)

Ponte Mammolo [1957-62] - Via Tiburtina km 9.200, Via Lanciano, Via Campotosto
superficie 12.5
ha abitanti 3000
alloggi 562 (vani 3069)

Acilia [1958-60] - Via Ostiense km 19, Via di Ponte Ladrone, Via E. Garra, Piazza San Pier Damiani, Via M. Barbi superficie 11
ha abitanti 3200
alloggi 547 (vani 2952)

Colle di Mezzo [1958-60] - Via P. Emanuelli Mancini, Via del Colle di Mezzo
ente appaltante Ministero della Pubblica Istruzione
superficie 5
ha abitanti 3000
alloggi 417 (vani 2540)

Torre Spaccata [1958-60] - Viale dei Romanisti, Via Casilina km 9.200, Via di Torre Spaccata, Via Rugantino, Via P. Sommariva, Via A. Cassioli, Via A. Lupi, Via G. C. Peresio
ente appaltante Ministero della Pubblica Istruzione
superficie 5
ha abitanti 3000
alloggi 417 (vani 2540)

ANNI ‘60
Gli anni sessanta furono, a Roma, gli anni delle grandi speculazioni edilizie: case mai costruite e infissi di cattiva qualità erano sempre più frequenti. Così al Valco San Paolo le costruzioni Ina-Casa dopo soli cinque anni avevano i muri che cadevano letteralmente a pezzi. La Villa dei Gordiani, nuovo quartiere popolare fatto dal Comune nel 1952, assunse quasi subito l'aspetto di una borgata per la rapida decadenza dei fabbricati. Nel 1960 i debiti comunali raggiunsero i 250 miliardi. Prende il via in questi anni il movimento delle Consulte Popolari, un organismo di base del Pci, che aveva basato la sua iniziativa su un terreno di scontro "civile" e "dimostrativo", basato prevalentemente su petizioni popolari, delegazioni al Comune, presidi e occupazioni simboliche.
Nel 1969 le famiglie che vivevano nelle baracche erano 16.000 e 50.000 famiglie erano in stato di coabitazione, contro i circa 40.000 appartamenti vuoti. I borgatari, cercando nuove sistemazioni, arrivarono ad occupare gli edifici privati, distruggendo le vecchie baracche. Nel luglio dello stesso anno furono occupati 25 appartamenti al Tufello ma il numero delle occupazioni in questa zona salirà a 130. A partire da questa esperienza venne formato il Comitato di Agitazione Borgata (Cab), un organismo formato da baraccati, donne, giovani, militanti di base del Partito Comunista Italiano e cattolici di sinistra. Nell'agosto dello stesso anno il Comitato di Agitazione organizzò due importanti occupazioni: la prima di 220 alloggi al Celio (dietro il Colosseo); la seconda all'Ostiense con l'occupazione di 150 appartamenti di proprietà delle Ferrovie dello Stato. L'occupazione del Celio si estese immediatamente ai blocchi di case vicine raggiungendo un totale di ben 500 alloggi.

ANNI ‘70 E ‘80
Negli anni settanta il diritto alla casa viene rivendicato sempre più come diritto sociale irrinunciabile. Il movimento di lotta per la casa assunse, in questi anni, connotati differenti rispetto agli anni sessanta poiché la presenza di gruppi della sinistra extraparlamentare (dal Manifesto a Lotta Continua a Potere Operaio) renderà lo scontro più forte. Il Comitato della Magliana, nato in un quartiere completamente abusivo costruito addirittura al disotto del livello del Tevere, diede vita ad una vasta campagna di mobilitazione tra cui l'autoriduzione dei fitti: tra le 400 e le 500 famiglie imposero una riduzione del 50% sul prezzo dell'affitto. Mentre alla fine degli anni sessanta e per tutti gli anni settanta le occupazioni erano state portate avanti soprattutto da baraccati e dai senza casa, negli anni ottanta ci fu invece una prevalente mobilitazione di sfrattati. I ricoveri in pensione a spese del Comune o le soluzioni abitative provvisorie servirono solo a tamponare inizialmente e marginalmente il problema degli sfratti. Dal 1981 a Roma si assiste a un costante, seppur lento, decremento demografico. A soffrire di più questo fenomeno sono le zone centrali e quelle a ridosso del centro della città. Tra queste quella del VI Municipio, la più in sofferenza relativamente al decremento e all'invecchiamento demografico (più di 40.000 abitanti persi in 20 anni).
Gli abitanti delle borgate spontanee furono progressivamente trasferiti in alloggi di edilizia popolare a cura sia del Comune di Roma che dell'Istituto Autonomo delle Case Popolari della Provincia di Roma e, verso la seconda metà degli anni settanta, le borgate spontanee erano praticamente scomparse.

PERIFERIE OGGI
Il problema della condizione di vita nelle periferie è una questione della quale si discute da tempo e che oggi è tornata in primo piano per l'opinione pubblica. Sono numerosi gli studi che cercano di prendere in esame e confrontare i differenti casi di periferie a rischio nelle metropoli. Soprattutto dopo la seconda guerra mondiale si è verificato un graduale processo di degenerazione di quei quartieri costruiti alle periferie delle città in primo luogo per dare una risposta ai problemi dell'immigrazione. Queste aree sempre più spesso vengono definite periferie sociali, cioè luoghi che racchiudono situazioni di fortissima disuguaglianza e degrado.
In alcune città del nostro paese, annoverato tra quelli "sviluppati", ci sono condizioni di vita che non assicurano nemmeno l'applicazione dei principi fondamentali indicati dalla Costituzione: il diritto all'istruzione e alla cultura, alla salute, al paesaggio, all'ambiente, al patrimonio storico-culturale, alla partecipazione alla vita sociale e politica, al rispetto delle leggi. In queste aree uno dei maggiori problemi rimane quello della casa.
Nelle aree urbane del nostro paese molte sono le abitazioni di proprietà (circa l'80%, la più alta percentuale in Europa, ad eccezione di Spagna ed Irlanda) e poche quelle di residenza pubblica (4,5%, a fronte di una media europea del 15%). La casa in affitto si rivolge a ceti sociali di discrete possibilità economiche e non soddisfa le esigenze di alcune categorie di cittadini (anziani, giovani coppie, lavoratori saltuari, extracomunitari). La periferia di Roma è in larga parte abitata da cittadini che non possono permettersi un alloggio nelle aree centrali e sono costretti a vivere in luoghi sempre più lontani.
Nelle periferie romane stanno ricomparendo baracche e agglomerati di baracche. A differenza degli anni del secondo dopoguerra, in cui ad abitare questi miseri alloggi c'erano soprattutto immigrati provenienti dal centro e dal sud Italia, ora troviamo immigrati dell'est europeo o dell'Africa. Cambiano quindi i soggetti ma non le motivazioni che spingono migliaia di persone a sopportare condizioni di vita così difficili nella speranza di poter avere una casa ed un lavoro dignitoso. Anche a livello europeo si è cercato di risolvere il problema delle periferie e l'Europa potrebbe avere, oggi, il compito di riscattare le proprie periferie attribuendo loro significati nuovi.

Texto de Apoyo: NEORREALISMO ARQUITECTONICO




Col termine Neorealismo architettonico viene indicata una corrente architettonica del razionalismo italiano del secondo dopoguerra.

La tendenza può essere individuata come la prima reazione al Movimento Moderno in architettura, che si sviluppa in Italia, e si riallaccia al più ampio movimento culturale definito appunto Neorealismo, che aveva avuto il suo sviluppo negli anni immediatamente successivi alla fine della seconda guerra mondiale.

L'architettura inizia ad abbandonare il Neoclassicismo semplificato ed il Monumentalismo del ventennio fascista; nasce il Neorealismo architettonico, che prende forse spunto dalla stagione di grande valore che questa forma di espressione aveva già avuto nel Cinema; nell'architettura, infatti, il movimento è successivo a quello cinematografico.

La ricerca neorealista è incentrata su una nuova razionalità del costruire, che guarda al passato rivelando il tema sempre attuale, come diversi critici hanno individuato, (Zevi, Benevolo, Purini ecc.) di un complesso dell’architettura italiana nei confronti della sua tradizione e dell’identità che da essa ne deriva. Si vogliono ricreare le condizioni, l'ambiente, lo spazio architettonico, il modo di abitare, che nelle realizzazioni principali, che sono quelle pubbliche dell’INA-Casa, si riallacciano all’equilibrio della vita di borgo.

Gli architetti che hanno operato a Roma nei primi anni del dopoguerra, hanno cercato di evitare forme e immagini associabili al trascorso regime fascista, mettendo al bando riferimenti all'antica Roma, classicismi e neoclassicismi, ma anche il Futurismo e i linguaggi razionalisti più simili alle avanguardie europee». Questa spinta al rinnovamento porterà allo sbocco di un nuovo linguaggio, le cui valenze espressive l'autore definisce attraverso l'indicazione di alcune opere, a cui attribuisce un valore seminale: il quartiere Tiburtino (1949-54), il quartiere Valco San Paolo (1949-50), il Tuscolano (1950-52), l'Unità d'abitazione orizzontale (1950-54), le Fosse Ardeatine (1945-49), le palazzine degli anni Cinquanta, fino a giungere al quartiere Corviale (1972-82).

Vi è, quindi, un lavoro sulla coerenza compositiva dei materiali, delle scelte tecnologiche, dei particolari architettonici e costruttivi, delle interpretazioni sociologiche e psicologiche dell’ambiente costruito esistente e storico. I suoi maestri sono Michele Valori, Mario Ridolfi, Carlo Aymonino, Ludovico Quaroni, Giovanni Michelucci, anche se quest'ultimo spazia anche in altre tendenze.

Esempi di ciò sono:
* Mausoleo delle Fosse Ardeatine di: Nello Aprile, Cino Calcaprina, Aldo Cardelli, Mario Fiorentino, Giuseppe Perugini (1949).
* quartiere Tiburtino a Roma, capogruppo Mario Ridolfi e Ludovico Quaroni (1950);
* progetto di M. Valori di un edificio presso il quartiere Tiburtino a Roma (1950);
* quartiere Spine Bianche a Matera (Aymonino, 1951);
* torri INA-Assicurazioni in viale Etiopia a Roma (Mario Ridolfi, 1951);
* rifugio di Franco Albini a Cervinia (1951);
* villa di Ignazio Gardella nella campagna Pavese (1951).
* Quartiere INA-Casa in via Tiburtina di: L. Quaroni, Mario Ridolfi, Carlo Aymonino, Carlo Chiarini, Mario Fiorentino, Federico Gorio, Maurizio Lanza, Sergio Lenci, Piero Maria Lugli, Carlo Melograni, Giancarlo Menichetti, Giulio Rinaldi, Michele Valori (anni'50);
* Quartiere Valco San Paolo di: Mario De Renzi e Saverio Muratori, Eugenio Montuori, Mario Paniconi, Giulio Pediconi, Fernando Puccioni;
* Quartiere Tuscolano di: Mario De Renzi, Lucio Cambellotti, Francesco Fariello, Adalberto Libera, Saverio Muratori, Giuseppe Perugini, Giulio Roisecco, Dante Tassotti, Luigi Vagnetti (anni '50);
* Unità d'abitazione orizzontale di: Adalberto Libera (anni '50);
* Quartiere IACP Corviale di: Mario Fiorentino, Federico Gorio, Piero Maria Lugli, Giulio Sterbini, Michele Valori (anni '50).